¿Qué se puede y qué no se puede deducir?

Entender la tipología de los gastos deducibles puede ser una importante fuente de ahorro para algunas empresas donde estos valores puedan ser determinantes. A veces las pymes o las empresas familiares no tienen toda la información a su disposición y puede incurrir en errores en la tributación que acaben por socavar gran parte de los beneficios que hayan podido tener.

Son muchas las empresas que por desconocimiento de la ley se han visto envueltas en multas elevadas que han supuesto el cierre o quiebra de la misma. Para evitar esta situación hay que entender y conocer los límites de cada apartado y, por ejemplo, saber qué gastos son deducibles y qué gastos no lo son.

Por otra parte, podría darse el caso inverso en que el empresario no supiera qué gastos son deducibles, perdiendo con ello una cuantía importante procedente del IVA que ha soportado para esas compras realizadas. Y es que un ahorro del 21% en todos aquellos gastos deducibles que no se han declarado puede llegar a significar un volumen relevante para según qué empresas con menor capacidad económica.

Además, hay algunos gastos que generan dudas por su carácter no habitual y que debemos tener claro que no son deducibles. Dentro de esta clasificación incluiríamos por ejemplo las pérdidas derivadas del juego. Es decir, la empresa no puede cargar pérdidas de sus empleados o directivos que procedan de casinos o salones recreativos y que hayan supuesto una pérdida de dinero o patrimonio.

Otro caso en el que los gastos no son deducibles es el que suponen los donativos por parte de la empresa, puesto que sino podrían dar lugar a ciertas prácticas fraudulentas para evitar pagar impuestos.

Finalmente, otra excepción la encontramos en las multas y sanciones, tanto si vienen de la vía penal o administrativa. Es decir, que una multa por haber excedido el tiempo de aparcamiento en la zona verde o azul de la ciudad no puede pasarse a nombre de la empresa para que se deduzcan los impuestos que se deben pagar por ella.

Conocer casos prácticos de este tipo puede ser muy útil tanto para prevenir multas evitables como para deducir algunos impuestos que sin saberlo podríamos estar pagando pese a considerarse unos gastos deducibles evitables.